El Crimen
Cuando lo digas no tendrá importancia, pasaré a través de ti como si no existieses. Inconscientemente me has dado tantas pistas que estoy preparándome largo tiempo, cuando seas capaz de decirlo ya estarás muerto. Porque día a día he puesto en tu alimento la cicuta de la rutina, en nuestra conversación el “encanto” de la vacuidad y en nuestra cama el puñal del desamor.
Cuando tengas el valor de dejarme: ¡ese día en mi corazón yacerás muerto!
No habrá recriminaciones ni duelo ni luto… no correspondería.
Estoy cometiendo un crimen, lo confieso, ¡soy una asesina!
Estoy matando el amor.